Faros de Gipuzkoa Autores: Paloma de Roda Lamsfus, Editorial Scriptum 2002
Dibujos de Jokin Leniz Aranbarri
Diseño y realización: Comunicación Gráfica Otzarreta, Zarautz.
Nº Páginas: 72
Tamaño: 280 X 340 mm.
ISBN: 84-932379-1-4
PVP: 39,95€
La costa de Gipúzkoa y la Arquitectura de Ingenieros
Guipúzcoa tiene el perfil de un ánfora romana: su boca la forman las dos leguas del río Bidasoa, que hay desde Endarlaza al cabo de Higuer; su cuello termina en el Urumea; desde él se va ensanchando hasta el confín de la provincia entre Motrico y Ondárroa, y hasta el monte Yrumugarrieta por el lado opuesto. Su altura es de cuarenta y cuatro grados de la Equinoccial al Polo Ártico. Confina por el oriente con parte de Francia, y Navarra; al mediodía con la provincia de Álava, con el señorío de Vizcaya al occidente, y remata sus límites en el mar océano Cantábrico. (…) el terreno de Guipúzcoa es el más quebrado y montañoso de la península, y tanto que pudiera decirse toda ella un monte continuado.
El texto anterior pertenece a la obra El Oasis: Viaje al País de los Fueros del catalán Juan Mañé y Flaquer, uno de los muchos escritores que a lo largo del siglo XIX recorren esta tierra y describen su paisaje; lo mismo que Víctor Hugo, que dejó huella literaria de su estancia en Pasajes tal y como hemos podido ver en la cita que precede al capítulo dedicado al faro de Senokozulua.
La construcción del Ferrocarril del Norte y la inauguración de la línea Madrid-París traerá a San Sebastián un corresponsal de prensa, importante para la posteridad: Gustavo Adolfo Bécquer, que escribirá sus impresiones sobre este paisaje sobre el mar, olas gigantes que os rompéis bramando (ver Faro de Getaria). El compositor Manuel de Falla, amigo de Zuloaga, se inspirará en estos mismos versos para componer, hacia 1930, una de sus más logradas canciones.
Los faros de Gipuzkoa son obras realizadas, en su mayor parte, por ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, profesión que en algunos documentos aparece con una cuarta especialidad: Faros.
En lo que se refiere a las circunstancias que rodean estas construcciones, recordar tan sólo algunos datos: en 1842 se constituye la Comisión de Faros de la que dependerá la organización del alumbrado marítimo en la costa del Cantábrico; en 1847 se aprueba la construcción de cinco faros en el distrito de Obras Públicas de Vitoria –tres de los cuales corresponderán a Gipuzkoa y dos a Bizkaia– que serán situados en el cabo de Higuer, la embocadura del puerto de Pasajes, el monte Igueldo y, en Bizkaia en Punta Galea y Machichaco, donde tendrá su sede la Escuela de Torreros de Faro creada en 1849 para impartir la enseñanza a los alumnos interesados en una profesión denominada inicialmente torrero, torrero de faro, farero o, en la actualidad, técnico en Señales Marítimas. […]