La edición, auspiciada por El Diario Vasco, ofrece un recorrido a través de huellas arquitectónicas por la Guipúzcoa que testimonia- gracias a la pervivencia de las construcciones- la relación entre ciencia y cultura y cómo las innovaciones tecnológicas se funden con el arte de la mano de artistas, técnicos y artesanos.
Cualquier período de la historia constructiva bebe en las fuentes de lo vivido, pero es preciso reflejar en imágenes y en textos su historia para que la memoria perviva.
No cabe duda de que merece la pena realizar un recorrido similar por otros tramos históricos, pero es cierto que las huellas desaparecerían del acervo si no existieran testimonios que permitieran el recuerdo y el estudio.
Guipúzcoa monumental recoge un siglo de construcciones, lo que no representa el total del patrimonio creado y conservado, pero sí contribuye a que el lector pueda atesorar un bagaje impagable de imágenes y recuerdos que forman parte de un elenco que, a veces, hasta sin saberlo, ha contribuido a configurar una fisionomía que no puede confundirse con otras, quizá por el guiño que aporta el mar a una costa extensa y diversa, un reto para los que han creado una unidad a veces extraña entre mar y tierra.